Cargando...

Contactenos: 57 3006135721 | info@redcomunal.com

  • Logoredcocogum
Escudo de red

Factores desestabilizantes en Colombia

La Industria y la Producción

Declaración

Todos los conceptos emitidos aquí, son reflexiones del autor, pero que son tomadas de la vivencia diaria, aumiendo la responsabilidad por los mismos, pero con la salvedad que la finalidad de estos documentos, no es acusar o señalar a las entidades o personas aqui mencionadas, la idea es encontrar la solución para que nuestros descendientes tengan un país mejor.

La Producción Industrial

La transformación de materias primas en productos con valor agregado es necesariamente la mejor fuente de ingresos para la comunidad y de su fortalecimiento depende el incremento progresivo de la cadena de demanda y consumo en la estructura económica de cualquier país, en los finales de los años 60, el desarrollo del tejido industrial en nuestro país, fue el reflejo de la implementación del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), impulsado por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), organismo creado por las Naciones Unidas en 1.948 para complementar la tarea de otros organismos como el FMI y el Banco Mundial, en 1.964 recibió la misión de asistir a los países latinoamerícanos con el fin de irrigar los recursos excedentes que tenía el Banco Mundial con el pago de la deuda européa de la postguerra.

Dicho modelo hizo propicio el desarrollo de algún tejido industrial hasta los años setenta, aprovechando las ventajas que la protección trae y favoreciendo el desarrollo industrial a partir de la protección y no de la innovación. Lamentablemente, las limitaciones del mercado interior generaron una barrera muy clara a la industria colombiana y la protección que en un primer estado de industrialización es un fenómeno positivo se convirtió en un fenómeno desastroso para la economía nacional, agravado por el movimiento sindical que exageraba los beneficios de las convenciones sin mirar los resultados económicos de las empresas.

A partir de la década de los setenta, ninguna empresa industrial colombiana creció realmente más allá de las oportunidades del mercado interior y Colombia siguió viviendo de las exportaciones primarias de café, carbón, petróleo y otros productos, protegiendo el mercado interior y manteniendo una industria que para los años ochentas se hizo pequeña, ineficiente y poco competitiva con una participación nula en el mercado internacional.

Al finalizar la década de los ochenta hace su aparición el "neoliberalismo", como una respuesta teórica para "modernizar y hacer más competitivas las economías emergentes", aplicando aperturas de choque que fortalecerían y harían más modernas las economías, pensando en la importancia de las ventajas comparativas entre los países y bajo el supuesto de que el mercado internacional haría una distribución justa de los recursos y que los países en desarrollo crecerían más rápidamente gracias a las nuevas condiciones de mercado.

La política industrial diseñada en la actualidad pasa únicamente por el fortalecimiento de la apertura económica, sin corregir los errores del pasado, la exagerada intermediación eleva los costos, disminuye la inversión en el aparato productivo y aumenta las importaciones.

Los resultados obtenidos fueron los opuestos, las economías emergentes son cada vez más pobres y su participación en el comercio mundial es más limitado. Los países como Colombia pierden terreno en el ámbito mundial y la apertura de los mercados nos hace más vulnerables a las crisis mundiales y al comportamiento de los precios de bienes primarios quienes a pesar de la apertura siguen dándonos el pan de cada día en nuestro país.

El desalentador manejo macroeconómico de la economía que permitió la pérdida de competitividad de la economía en su conjunto, al dejar revaluar nuestra moneda en los años más cruciales de apertura y la falta de apoyo estatal para reanimar a la industria resultaron factores fatales en el camino colombiano hacia la "prosperidad económica" y por el contrario resultó en un proceso de desindustrialización negativa.

En términos industriales el resultado fue bastante difuso, solo sobrevivieron algunas firmas especializadas, y el grueso de las industrias en nuestro país sufren de enormes dificultades para seguir adelante. En la actualidad, vivimos un proceso de ajuste estructural, para estabilizar nuestra economía, para cumplir por lo menos con las obligaciones salariales y las deudas contratadas durante las últimas décadas tanto interna como externamente.

¿Qué sigue para la economía colombiana?

A pesar de los problemas que afrontamos, la globalización mundial y la tendencia al libre comercio es una realidad: ante las dificultades presentadas, el replanteamiento estratégico de nuestro país pasa ya no por la defensa del mercado interno sino por el fortalecimiento del aparato exterior de nuestra economía.

La anhelada recuperación económica parece venirse encima, y la apuesta colombiana está pasando por el fortalecimiento de las exportaciones y el control del déficit fiscal para evitar a largo plazo el endeudamiento externo. Apuesta que puede funcionar si además se consigue la paz, y logramos recuperar el terreno perdido manteniendo una balanza comercial positiva que nos ayude a evitar los desequilibrios y que nos ayude a pagar nuestras deudas fomentando la inversión productiva pensando en un futuro no muy lejano.  

Qué sigue ?

Ante las dificultadas presentadas, el replanteamiento estratégico de nuestro país pasa, ya no por la defensa del mercado interno, sino por el fortalecimiento del aparato exterior de nuestra economía.

Sin embargo, "la política industrial diseñada en la actualidad pasa únicamente por el fortalecimiento de la apertura económica, sin corregir los errores del pasado"

La política industrial del actual Gobierno parte de los mismos supuestos que destrozaron el tejido industrial con la apertura económica, el crecimiento mostrado por la industria nacional en los últimos meses es un fruto de la devaluación de la moneda más no de políticas activas de mejoramiento de la competitividad, infraestructura física, eliminación de costos de transacción etc. Lamentablemente se siguen defendiendo intereses muy particulares y aparte de defender a las industrias existentes no existen políticas para el nacimiento de nuevas empresas con recursos realmente importantes.

La economía colombiana tiene una organización industrial principalmente oligopólica, si el Gobierno sigue protegiendo los intereses de la ANDI, o de ACOPI, sin pensar en la posibilidad de ampliar los campos de competencia de la economía y sin fomentar la creación de nuevas empresas que no provengan de las organizaciones existentes simplemente fomentará la desigualdad social y defenderá a un grupo limitado de colombianos.

Lo que resulta paradójico es que mientras el Gobierno dice apoyar a la industria, aumenta los costos de transacción mediante el aumento de recaudos por impuestos, no se esfuerza por mejorar la seguridad, no le brinda estabilidad a la inversión y no mejora la calidad en el transporte, con un sistema de inteligencia de mercados ineficiente. Factores que al sumarse impiden el desarrollo de una industria competitiva, sin ineficiencias en la distribución y para todos.

En una sociedad en guerra, con casi tres millones de personas desempleadas, bajo una recesión económica inclemente, no es aceptable una política industrial que se limita a defender la poca industria que queda, que no invierte en ciencia y tecnología y que a pesar de basar su política en el aparato exterior no apoya realmente las nuevas potencialidades de la economía colombiana.

Alejandro Jáuregui G  aljagoarrobagestiopolis.com

Antecedentes

Colombia

La pugna entre dos modelos

Entrevista realizada por Asbel López, periodista del Correo de la UNESCO a el economista y filósofo colombiano Libardo Sarmiento.

¿Qué quiere decir cuando afirma que “el Estado colombiano no es un garante de normas vinculantes”?
Cada ciudadano opera con su propio código de conducta y no reconoce el de los demás. Quien es legal y no tiene nexos con los grupos de poder, no sobrevive. Esto ocurre en todos los órdenes, incluso cuando se hace fila para realizar un trámite administrativo.


Por eso creo que en Colombia el problema no es solamente de narcotráfico, sino también de una institucionalidad y una cultura que se ha ido consolidando con base en la ilegalidad y la fuerza, incluyendo la armada. Hoy es el tráfico de drogas o de personas, la corrupción con los recursos públicos, pero mañana puede ser cualquier otro elemento ilícito que produzca dinero fácil.

¿Colombia no es tampoco entonces un Estado-nación?
Ni lo es, ni tampoco creo que pueda llegar a serlo en las actuales circunstancias debido al alto grado de fragmentación y de ausencia de legitimidad del Estado. Según la idea clásica de los Estados-nación, el Estado responde a los intereses de la nación. Pero en Colombia el Estado ha respondido a intereses oligárquicos, exceptuando un breve período a mediados del siglo XIX. No existe un sentido político colectivo de nación. Debido a las configuraciones históricas regionales —en particular el conflicto permanente entre intereses federales e intereses centralistas y a la fragilidad de las instituciones—, no se ha logrado consolidar un Estado nacional construido desde abajo, desde lo local y lo regional.

En las democracias avanzadas, lo que se espera del Estado es que cumpla su papel de arbitraje entre los intereses de poderosos grupos de presión. ¿Desempeña esta función el Estado colombiano?
En nuestro país la orientación de las políticas públicas está estrechamente ligada a intereses corporativistas y privados. Los grupos de poder manejan el Estado para sus propios intereses, ya sea sectores económicos, grupos políticos, militares e incluso algunos sectores sindicales como el estatal. Por tanto, las políticas, las leyes y el gasto públicos no representan de manera global los intereses de todos los colombianos. No es un Estado con una orientación colectiva y democrática hacia el bien común.


Todo esto, que puede parecer muy teórico, tiene no obstante graves consecuencias en la vida cotidiana de los colombianos.
Sin duda. Para la población tiene unos grandes costos desarrollar cualquier tipo de actividad, ya sea económica o laboral, pues no cuenta con un capital social de confianza. El ciudadano parte del principio de que no puede contar con un respaldo real del Estado, sabe que éste no va a defenderle sus derechos constitucionales.

 

¿Qué es lo que mantiene unido al país?
Aunque suene contradictorio, lo único que ha logrado convertirse en un amarre para las instituciones en medio de todo este conflicto ha sido el manejo del presupuesto público como si fuera una “repartija”, un botín de guerra para distribuir entre los políticos regionales.


En materia de consolidación de un Estado social democrático de derecho, el reto para los colombianos es grande...
Tenemos las mismas urgencias de las sociedades modernas globalizadas, sin haber logrado materializar ni un Estado ni una nación, sin que se hayan llevado a cabo las grandes reformas democráticas, en materia de libertades fundamentales y derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales, ambientales y de autodeterminación. Es una sociedad con muchos grupos enfrentados, pero sin un centro o proyecto común.

Los derechos humanos y la paz con justicia social deben animar la orientación de este proyecto común. La democracia participativa y la autonomía local y regional son la garantía para la refundación de un Estado y una nación colombiana, de cara a las nuevas exigencias de una sociedad globalizada. El otro gran reto del país está en la educación, en la construcción de instituciones sustentadas en el bien común, en la construcción de lo público-democrático y en la ciudadanía moderna.

El Raciocinio

Las cifras que muestra el gobierno como supuesta mejoría de la economía, son el resultado de los negocios oscuros realizados por los grandes grupos económicos que dominan el horizonte industrial, comercial y financiero del país, hablamos del GEA, AVAL, Ardila Lulle, Santo Domingo, etc., pero esa no es la realidad de la gente del común, que cada día tiene que realizar más peripecias para sobrevivir en un medio agresivo y deshumanizado, porque esos grupos como tienen empresas financieras a su servicio, cíclicamente manejan el mercado, con alguna justificación económica real o ficticia, inducen al gobierno a bajar las tasas de interés para promover la producción e incentivar el endeudamiento de los pequeños empresarios y de la clase trabajadora, causando una euforia de consumo, que eleva la demanda y los precios de la producción, obligando a todos los demás empresarios a elevar sus precios causando inflación, el gobierno a través del Banco de la República para frenarla eleva las tasas de interés, lo que representa menos dinero y mayores costos para la mayoría, pero a la vez, más utilidades por la intermediación financiera, incluyendo a los fondos de pensión, las EPS, ARS  e IPS que en mayoría son propiedad de esos grupos.

A comentario anterior hay que agregar el caso de la producción de los microempresarios, medianos y aún, grandes inversiones por parte de personas ajenas a los monopolios mencionados se ven afectados por el modelo de negocio implantado a sus anchas por el oligopolio dominante, quien opera a los políticos para manipular las leyes que los favorecen notoriamente, la industria alimenticia, cuyas meyores productores y comercializadores son empresas élites de esos monopolios, ellos son los que imponen las condiciones del mercado, el productor si quiere vender en sus anaqueles (Exito, Super Inter, Pomona, Olimpica, La 14, y los chilenos de Jumbo) tiene que aceptar las leoninas condiciones que les imponen, pagos entre 90 y 150 días, las averías por cuenta del productor, pagan por espacios predominantes en los almacenes, pagan por las promociones, tienen que pagar impulsadores y mercaderistas, además también pagan por los derechos para el uso de la marca, en el momento, en Colombia es mejor intermediar que producir, de hecho el capital de intermediación supera ampliamente al capital de inversión en porducción, por eso el aumento de las importaciones.

Lo anterior, repercute en el precio al consumidor final, quien es el que realmente paga toda esa cadena, muchas veces innecesaria de costos y sobrecostos financieros, en propaganda e intermediaciones inútiles, a eso hay que agregarle el porblema de los intereses bancarios, que son manipulados a favor de los monopolios quienes literalmente explotan a todo el aparato productivo, incluyendo al mismo Estado

Otro problema a resolver, es el sistema laboral, que a pesar de ser uno de los salarios más bajos del área americana, es un sobrecosto que dificulta el desarrollo económico, el trabajador en Colombia es costoso, no por lo que él gana, sinó por lo que deja de hacer, es un sistema laboral porteccionista que no le ayuda a nadie, en el que todos perdemos y no representa ninguna solución económica para nadie, con este sistema laboral, quienes se lucran de él, son los monoopolios quienes manejan como un ahorro simple, disfrutando ellos las ganancias y repartiendo las pérdidas.

Por eso, los ingresos por las exportaciones de estos grupos son manejado por intermediarios que en momentos determinados, ingresan esos dólares al mercado que venden aprovechando el precio alto, cuando el resto del mercado siente esa variación, por exceso de oferta baja la cotización, el Banco de la República sale a comprar dólares para evitar la revaluación, estos magos del mercado con las cesantías de los trabajadores compran a menos precio esos dólares, esperando la reacción del mercado, que al sentir la mayor demanda, eleva de nuevo el precio y así sucesivamente, llevan ese juego en el que salen perjudicados los exportadores que ven disminuidos sus ingresos porque sus costos están en pesos colombianos revaluados.

Hay muchas instituciones que trabajan para mejorar la situación socio-económica del país,  como en la capacitación de la mano de obra realizada por el SENA, las investigaciones agropecuarias realizadas por el ICA, la normalización técnica hecha por el INCONTEC, la promoción de exportaciones por Proexport, pero la situación en general de los pequeños empresarios sigue deteriorada por falta de capital de trabajo a bajo costo financiero,  también por el bajo rendimiento de la mano de obra resultado del régimen laboral obsoleto que tenemos, que también obliga a emigrar a la mano de obra calificada en busca de oportunidad.

Por eso es necesario pensar en buscar un modelo que sane tantas diferencias sociales o los posibles errores cometidos en nombre la supuesta democracia en la que vivimos sin entrar en confrontaciones legales de ninguna especie, cada quién tiene de recho a explotar sus habilidades como corresponde y somos nosotros quienes hemos permitido el avance de la perfidia y el abuso por parte de quines ostentan hoy el poder económico y en consecuencia el político, necesitamos un modelo de país que permita una mejor distribución de la riqueza sin entrar en conflicto con el Estado que representa y protege los intereses de los actuales “patrones” de la economía, sin entrar en planteamientos filosóficos absolutistas, mejor dicho, aunque “Parezca imposible”, encontraremos la fórmula mágica que beneficie a todo el mundo y que permita terminar el conflicto social que tenemos en Colombia.

Colombia Racional
por Gustavo Mejía Quintero Sunday, Apr. 22, 2007 at 2:05 AM

El mayor obstáculo para la reducción de la pobreza en Colombia es la mala distribución del ingreso que se evidencia en el hecho que el 20% más pobre de la población tan solo recibe un 2.5% del ingreso nacional, mientras que el 20% más rico se queda con el 61%.

Desigualdad frena avances en lucha contra la pobreza”, es la conclusión de un informe del Banco Mundial en el que se evalúa el cumplimiento de las metas que acordaron en el año 2000 los países miembros de la ONU para reducir a la mitad la pobreza antes del año 2015 (conocidas como Metas del Milenio). En el caso de Colombia se registran avances en algunos indicadores como la equidad salarial entre hombres y mujeres o el acceso a acueducto y alcantarillado, pero preocupantes retrasos en otros como la mortalidad infantil entre los más pobres, como se ha comprobado dramáticamente con los niños del Chocó.

Según el Banco el mayor obstáculo a la reducción de la pobreza en el país es la mala distribución del ingreso que se evidencia en el hecho que el 20% más pobre de la población tan solo recibe un 2.5% del ingreso nacional, mientras que el 20% más rico se queda con el 61%. En estas condiciones se entiende por qué la recuperación económica del país después de la recesión de 1999, y en particular el acelerado crecimiento de los dos últimos años, se ha quedado en los bolsillos de unos pocos. y por qué hay tantas dudas y cuestionamientos a las cifras del DNP sobre la supuesta reducción de 11 puntos porcentuales en la pobreza. Nadie discute que si ha habido una ligera mejoría porque algo del crecimiento les alcanza a llegar a los pobres, pero no en las optimistas magnitudes oficiales.

La relación inversa entre concentración del ingreso y reducción de la pobreza es un hecho muy conocido en la literatura económica: dice un informe de la CEPAL que “hay una considerable evidencia empírica a favor de la tesis de que el impacto de un determinado ritmo de crecimiento sobre la reducción de la pobreza es mayor cuanto más equitativa es la distribución del ingreso en el punto de partida.

Un ejemplo, con las cifras aproximadas del caso colombiano, sirve para ilustrar esta afirmación. En Colombia se clasifica como pobre a la persona que tiene un ingreso anual inferior a unos 1.100 dólares; como en los últimos 4 años el ingreso per capita promedio ha aumentado 239 dólares (sin tener en cuenta la revaluación), se esperaría que todas las personas que estaban cercanas a la línea de pobreza, es decir con ingresos entre 760 y 999 dólares, hubieran mejorado su situación con los mayores ingresos y dejaran de ser clasificados como pobres.

Sin embargo no se puede caer en la trampa de los promedios sino que hay que ver como se repartió ese aumento del ingreso per capita. Con la actual estructura de distribución, el ingreso per capita del 40% más pobre solo aumenta 58 dólares, mientras que a cada uno de los afortunados del 20% más rico de la población su ingreso les aumenta 730 dólares. Por eso el número de personas que deja de ser clasificada como pobre es mucho menor pues solo sería el grupo de aquellos que en el 2002 tenían ingresos anuales entre 940 y 999 dólares.

La concentración del ingreso y la riqueza en Colombia es dramática: 2.313 propietarios son dueños del 53% de la tierra rural y unos 300 accionistas son dueños del 74% de las acciones que se transan en Bolsa. Esta situación es antigua, pero empeoró durante el gobierno Uribe como consecuencia del modelo de desarrollo pro-ricos que se implantó en el país con toda clase de subsidios y beneficios tributarios para los más pudientes. Según datos de la CEPAL, entre el 2002 y el 2005 la participación en el ingreso nacional del 40% más pobre de la población disminuyó ligeramente (12.3 a 12.1%), mientras que el 10% más rico aumentó su parte de la torta al pasar de 38.8 a 41%.

© Colprensa

Antecedentes

La Propuesta de Solución

La Red Comunal representa una alternativa viable para solucionar toda la madeja d eproblemas que nos afectan

  • No se depende de decisiones políticas.
  • No se depende de inversiones altas ni de los monopolios bancarios
  • Se establece un negocio que se rige por la legislación privada sin intervención de políticos
  • Las Juntas de Acción Comunal colaboran con la propuesta pero no encabezan la propuesta
  • Lo anterior liberal la posible influencia política
  • Legalmente no hay condicionamientos limitantes, todo es vigente y legalmente constituído
Vea el funcionamiento de la Red Comunal
Logo cocogum CENTRO COMERCIAL VIRTUAL -------TIENDAS VIRTUALES------- ---------LOS MUNICIPIOS---------- ------LA RED INTERACTIVA------- -----Regresar al Inicio-------

Unidos trabajaremos para un desarrollo en equilibrio

Unase a la Red Comunal, vea como participar!